Felicito (al legado legionario) por haberos entrenado de forma tan admirable. Adriano a la Legio III Augusta, 128 D.C
En tiempos de los romanos los legionarios y los gladiadores hacían el entrenamiento con una
espada y un escudo de madera, estos objetos estaban pensados muy
inteligentemente para que fueran mucho más pesados que los reales y
así fortalecer los brazos del legionario durante las interminables
horas que este se pasaba dando puñaladas y estocadas contra un poste de
madera. Lo mismo pasaba en la práctica con el pilum o lanza romana,
el pilum de entrenamiento pesaba más que el real.Cuando llegaba el momento de la verdad, el legionario romano era capaz de manejar con soltura las armas reales porque eran más ligeras que las de entrenamiento, era capaz de resistir largas y duras batallas sin desfallecer o por lo menos trataba de desfallecer más tarde que el ibero, cartaginés o dacio de turno. Se solía decir: "Un buen
entrenamiento ayuda al lanzarse al combate con la balanza inclinada a
nuestro favor".
¿Todo esto a qué viene? El sábado por lo visto salió de mis labios una frase impropia de mí, creo que fue cosa de las endorfinas y el fragor de la cuesta que estábamos subiendo.
Mis padres no se gastaron unos dineros en mis estudios para que acabase diciendo frases cuartelarias, por eso, y porque Novatillo me provoca, tengo que sacar mi versión gafapasta para decir lo mismo. Que hay que entrenar duro para que las carreras y las metas que nos propongamos estén a nuestro alcance o como dice Novatilla:
Es el momento de darle duro pero con cabeza, entrenar fuerte para que no se atragante la competición. Hay que ir a la carrera dominando el temario, entrenando bien te puede salir mal una carrera, entrenando mal no te puede salir bien una carrera. Ya sabéis coged el gladio y el pilum de entrenamiento y duro con el enemigo imaginario que las batallas están ahí a la vuelta de la esquina.










