Los padres somos pesados, va en nuestra naturaleza: "comete la verdura, no llegues tarde, no bebas, estudia ..." Te pegas años soportando a tus padres y un día te descubres diciendo las mismas cosas. Ser padre es ser plasta. Si tu padre es maratoniano puede ser mucho peor, pero si además le gustan las piedras, tu infancia y tu adolescencia puede ser muy dura.
A mi familia le ha tocado eso: un padre que en la inmadura madurez le ha dado por correr maratones y que encima te lleva de aquí para allá viendo santos, mártires y dioses de piedra en pelotas. Es como irte de vacaciones con el profe de educación física y de historia a la vez. Supongo que tendré algunas otras ventajas, pero es justo reconocer que puedo ser muy plomo y muy flipado con el arte y las maratones.
Llueve en Roma, el suelo brilla, los monumentos se recortan en el cielo gris, cientos de turistas recorren sus calles haciéndose "selfis" con un palito, junto al Arco de Costantino un padre grita a sus hijas: "¡¡¡AQUÍ GANÓ ABEBE BIKILA LA MARATÓN DE LA OLIMPIADA DE ROMA, AQUÍ FUE, IBA DESCALZO, DESCALZO, BATIÓ EL RECORD DEL MUNDO, EL RECORD DEL MUNDO!!! ¡ES EL ARCO DE COSNTANTINOOO! ¡ES LA VIA TRIUMPHALIS" un americano que calza unas mizunos viejas me mira y sonríe, entre nosotros nos reconocemos.
En Roma he hecho dos cosas propias de la preparación de una maratón: sobre carga de hidratos y tapering. Lo lógico suele ser hacerlo la semana anterior a la competición, yo lo hecho 16 semanas antes. No es muy ortodoxo y crea problemas de conciencia, esta semana he intentado recuperar lo perdido y he metido dos tiradas largas, una carrera y un porrón de kilómetros, el típico error.
Volvamos a Roma, he tenido encuentros místicos con Hermes, Asclepio y conversos como San Pablo y Costantino. Un encuentro con mis obsesiones personales, piedras viejas a las que les sienta el blanco y negro, tratorias con encanto, una aperol en una isla en medio de un río, el mejor café del mundo, los helados, es Roma, la ciudad eterna, la ciudad de Bikila. Un hispano como Trajano, Adriano y Séneca en el corazón del imperio. Hispalis espera al maratoniano, es hora de ir apretándose la loriga.
En Roma he hecho dos cosas propias de la preparación de una maratón: sobre carga de hidratos y tapering. Lo lógico suele ser hacerlo la semana anterior a la competición, yo lo hecho 16 semanas antes. No es muy ortodoxo y crea problemas de conciencia, esta semana he intentado recuperar lo perdido y he metido dos tiradas largas, una carrera y un porrón de kilómetros, el típico error.






















