Decía el otro día RA que corriendo en grupo se daba el efecto "volar en bandada", tiene razón. Me acordé de un vídeo bastante "moñas" que una vez vi en una formación y que no había asociado con esto del correteo hasta ahora, lo vuelvo a ver y me parece que encaja perfecto con este deporte y con el sentimiento de comunidad. Está bien volar solo, está bien volar en grupo, está bien correr solo, está bien correr en bandada. No preocuparse ya se me pasará el rollo místico, de todas formas siempre me han dicho que soy un poco ganso.
El otro día me dijo mi madre: "he leído un artículo en la revista que viene con el periódico y me he acordado de ti, se lo he enseñado a tu hermana y ha pensado lo mismo, te lo he guardado para que lo leas"
Lo leí y me encontré con el típico texto que me gustaría haber escrito a mi y que refleja muchas cosas de esas que uno piensa y comenta por ahí y le tratan de chalado. Está escrito por Antonio Ortí y se publicó en la revista Magacine que edita La Vanguardia y se reparte con distintos periódicos de toda España. Lo pongo integro, espero no vulnerar ninguna ley por ello, el artículo me parece fantástico.
"Correr es mucho más que llegar a algún sitio. Es demostrarse a uno mismo que progresar diariamente contribuye a acercar cualquier objetivo. Y esto incluye desde acabar un maratón hasta mejorar en el trabajo.
En De qué hablo cuando hablo de correr, el escritor japonés Haruki Marukami explica que realizar repetidamente cualquier acto, por trivial que sea (y pone como ejemplo afeitarse), encierra una filosofía. Murakami empezó a practicar footing casi a diario en 1982, cuando tenía 33 años. En esa época fumaba 60 pitillos al día y pesaba algunos kilos de más. Por si fuera poco, no sentía atracción alguna por el deporte, del que había quedado harto en el colegio, y mucho menos por ideas del tipo: “Venga, salgamos todos a correr y llevemos una vida saludable”.
El caso es que Murakami se apuntó a una carrera de cinco kilómetros y quedó tan prendado del sonido de sus zapatillas sobre el asfalto como lo estaba de Red Hot Chili Peppers. Pero, incluso para él, que ha conseguido domar el lenguaje y escribir novelas tan brillantes y raras como El pájaro que da cuerda al mundo y Kafka en la orilla, sigue siendo un misterio desvelar qué lleva a una persona a sentir la necesidad imperiosa de salir a correr casi a diario. Y esto tanto puede aplicarse a los que corren vigorosamente golpeando con fuerza el suelo y cortando el viento al avanzar, como a los que lo hacen con los hombros caídos, los ojos entornados y resoplando ruidosamente.
La cuestión es que los expertos no acaban de explicarse el constante incremento de personas que participan en maratones y en otras carreras populares. Algunos sostienen que se está volviendo a poner de moda un ideal que predicaban los estoicos: conseguir la paz interior por encima de los acontecimientos externos. Murakami prefiere no ir tan lejos e insinúa que la clave del éxito del running radica en conectar con uno mismo y en sentir la satisfacción de entregarse a fondo.
De hecho, Murakami comenzó a correr cuando decidió dedicarse exclusivamente a escribir, por lo que sus novelas tienen mucho que agradecer a sus piernas. Con todo, el mensaje más importante para quienes no estén demasiado interesados en correr maratones y otras gestas parecidas es que el 90% de las habilidades que difunden los libros de autoayuda se puede aprender en pantalones cortos.
“Entrenarse para correr largas distancias o para cualquier otro deporte que exija mucha fortaleza mental proporciona una serie de valores que luego es posible aplicar en la vida cotidiana: disciplina, constancia, superación, crecimiento personal, saber establecer objetivos a corto, medio y largo plazo, aprender a trabajar bajo presión y a sobreponerse a las adversidades”, explica la psicóloga granadina Patricia Ramírez, que asesora a deportistas de élite y el año pasado ayudó a Gregorio Manzano, por entonces entrenador del RCD Mallorca, a clasificar a su equipo para Europa –aunque luego su gozo acabara en un pozo, como muchos de los personajes de Murakami...–.
Tanto es así que muchas empresas norteamericanas y algunas españolas empiezan a considerar un mérito que tener en cuenta cuando algún candidato incluye en su currículum haber concluido maratones, triatlones o pruebas de gran exigencia física. La moda se inició hace alrededor de diez años con la ascensión al Everest y llevó a algunos directivos a pagar hasta 10.000 dólares por contratar a sherpas que les ayudaran en su objetivo.
Juan Carlos Cubeiro, coautor, junto con Leonor Gallardo, de Liderazgo Guardiola, El mundial de la Roja y Liderazgo, empresa y deporte –algunos de ellos best sellers–, está de acuerdo con Patricia Ramírez y todavía añade más. “En la actualidad, hay muchas personas con unos conocimientos estimables que no desarrollan sus habilidades. Por eso, cada vez son más importantes experiencias extracurriculares. A igualdad de aptitud, la actitud marca la diferencia”, señala este profesor de Esade y de la Universidad de Deusto cuya trayectoria como consultor incluye a más del 80% de las 500 mayores empresas españolas (han leído bien).
Jorge Ricard, partner de Heidrick & Struggles, una de las empresas de head hunters más importantes del mundo, corrobora que correr maratones y, en general, practicar deporte cotiza al alza en las empresas de recursos humanos, “con la excepción, si se quiere, de tener un buen handicap en el golf, ya que suele ser sinónimo de que la persona en cuestión dedica a ello la mayor parte de su tiempo”.
Al igual que Cubeiro, Jorge Ricard considera que las personas que completan maratones “tienen una buena base para conseguir los objetivos que se proponen y para afrontar las dificultades que se puedan presentar”, aunque la primera condición de todo ejecutivo sea su formación y, si se quiere, su experiencia. Con todo, admite que el momento económico actual exige “directivos maratonianos y personas disponibles y dispuestas, que se planteen el éxito como una meta lejana que implica sortear obstáculos”.
De hecho, en los últimos años algunos psicólogos deportivos han descrito los beneficios específicos del running. Para Rodrigo Cauas, “los motivos que posee una persona para dedicarse a correr maratones, medias maratones o cualquier otra distancia no siempre se relacionan con sentirse saludable o bajar de peso”. En ocasiones, salir a correr tiene que ver con reducir los síntomas de la depresión o el estrés, aumentar la autoestima y meditar los problemas que plantea la vida diaria en ese “tiempo muerto, lejos del foco de conflicto”, escribe este psicólogo chileno que ha acuñado conceptos tan curiosos como exitismo o nikefobia (término tomado de la diosa griega del éxito, llamada Nike, y que podría traducirse como miedo a dejar de triunfar) en la columna que escribe en el diario La Nación.
Así pues, tal vez de lo que habla Murakami cuando habla de correr es de que el running es una filosofía de vida cuyo principal mantra se encuentra en los versos de Machado: “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”.
La vida como una carrera de fondo
Siraj Bechich, director de la escuela de coaching CoachSi, propone aplicar cinco principios para extrapolar los valores del running a otras parcelas de la vida.
1. Correr es la mejor escuela para fortalecer la voluntad.
2. Una carrera de muchos kilómetros siempre comienza con un primer paso. Con independencia de que la meta sea encontrar pareja o buscar trabajo, lo básico es ponerse en movimiento.
3. Cuando se ha recorrido parte del camino conviene volver la vista atrás para celebrar lo conseguido.
4. En el transcurso de un maratón (deportivo o de la vida) siempre hay que salvar algún muro. Cuando se topa con él, hay que elegir entre aflojar el ritmo o reponer fuerzas para salvar ese obstáculo. Abandonar nunca es una opción.
5. Al superar un desafío se abren las puertas del siguiente. La cuestión es seguir evolucionando y recordar que más importante que llegar a la meta es disfrutar del camino."
Texto de Antonio Ortí publicado en la revista Magazine en enero 2011.
En otro orden de cosas, os diré que se ha demostrado una vez más que lo Reyes Magos son runners y que saben de esto la tira, me han equipado genial para los duros entrenamientos de invierno. Gracias majestades.
El caso es que Murakami se apuntó a una carrera de cinco kilómetros y quedó tan prendado del sonido de sus zapatillas sobre el asfalto como lo estaba de Red Hot Chili Peppers. Pero, incluso para él, que ha conseguido domar el lenguaje y escribir novelas tan brillantes y raras como El pájaro que da cuerda al mundo y Kafka en la orilla, sigue siendo un misterio desvelar qué lleva a una persona a sentir la necesidad imperiosa de salir a correr casi a diario. Y esto tanto puede aplicarse a los que corren vigorosamente golpeando con fuerza el suelo y cortando el viento al avanzar, como a los que lo hacen con los hombros caídos, los ojos entornados y resoplando ruidosamente.
La cuestión es que los expertos no acaban de explicarse el constante incremento de personas que participan en maratones y en otras carreras populares. Algunos sostienen que se está volviendo a poner de moda un ideal que predicaban los estoicos: conseguir la paz interior por encima de los acontecimientos externos. Murakami prefiere no ir tan lejos e insinúa que la clave del éxito del running radica en conectar con uno mismo y en sentir la satisfacción de entregarse a fondo.
De hecho, Murakami comenzó a correr cuando decidió dedicarse exclusivamente a escribir, por lo que sus novelas tienen mucho que agradecer a sus piernas. Con todo, el mensaje más importante para quienes no estén demasiado interesados en correr maratones y otras gestas parecidas es que el 90% de las habilidades que difunden los libros de autoayuda se puede aprender en pantalones cortos.
“Entrenarse para correr largas distancias o para cualquier otro deporte que exija mucha fortaleza mental proporciona una serie de valores que luego es posible aplicar en la vida cotidiana: disciplina, constancia, superación, crecimiento personal, saber establecer objetivos a corto, medio y largo plazo, aprender a trabajar bajo presión y a sobreponerse a las adversidades”, explica la psicóloga granadina Patricia Ramírez, que asesora a deportistas de élite y el año pasado ayudó a Gregorio Manzano, por entonces entrenador del RCD Mallorca, a clasificar a su equipo para Europa –aunque luego su gozo acabara en un pozo, como muchos de los personajes de Murakami...–.
Tanto es así que muchas empresas norteamericanas y algunas españolas empiezan a considerar un mérito que tener en cuenta cuando algún candidato incluye en su currículum haber concluido maratones, triatlones o pruebas de gran exigencia física. La moda se inició hace alrededor de diez años con la ascensión al Everest y llevó a algunos directivos a pagar hasta 10.000 dólares por contratar a sherpas que les ayudaran en su objetivo.
Juan Carlos Cubeiro, coautor, junto con Leonor Gallardo, de Liderazgo Guardiola, El mundial de la Roja y Liderazgo, empresa y deporte –algunos de ellos best sellers–, está de acuerdo con Patricia Ramírez y todavía añade más. “En la actualidad, hay muchas personas con unos conocimientos estimables que no desarrollan sus habilidades. Por eso, cada vez son más importantes experiencias extracurriculares. A igualdad de aptitud, la actitud marca la diferencia”, señala este profesor de Esade y de la Universidad de Deusto cuya trayectoria como consultor incluye a más del 80% de las 500 mayores empresas españolas (han leído bien).
Jorge Ricard, partner de Heidrick & Struggles, una de las empresas de head hunters más importantes del mundo, corrobora que correr maratones y, en general, practicar deporte cotiza al alza en las empresas de recursos humanos, “con la excepción, si se quiere, de tener un buen handicap en el golf, ya que suele ser sinónimo de que la persona en cuestión dedica a ello la mayor parte de su tiempo”.
Al igual que Cubeiro, Jorge Ricard considera que las personas que completan maratones “tienen una buena base para conseguir los objetivos que se proponen y para afrontar las dificultades que se puedan presentar”, aunque la primera condición de todo ejecutivo sea su formación y, si se quiere, su experiencia. Con todo, admite que el momento económico actual exige “directivos maratonianos y personas disponibles y dispuestas, que se planteen el éxito como una meta lejana que implica sortear obstáculos”.
De hecho, en los últimos años algunos psicólogos deportivos han descrito los beneficios específicos del running. Para Rodrigo Cauas, “los motivos que posee una persona para dedicarse a correr maratones, medias maratones o cualquier otra distancia no siempre se relacionan con sentirse saludable o bajar de peso”. En ocasiones, salir a correr tiene que ver con reducir los síntomas de la depresión o el estrés, aumentar la autoestima y meditar los problemas que plantea la vida diaria en ese “tiempo muerto, lejos del foco de conflicto”, escribe este psicólogo chileno que ha acuñado conceptos tan curiosos como exitismo o nikefobia (término tomado de la diosa griega del éxito, llamada Nike, y que podría traducirse como miedo a dejar de triunfar) en la columna que escribe en el diario La Nación.
Así pues, tal vez de lo que habla Murakami cuando habla de correr es de que el running es una filosofía de vida cuyo principal mantra se encuentra en los versos de Machado: “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”.
La vida como una carrera de fondo
Siraj Bechich, director de la escuela de coaching CoachSi, propone aplicar cinco principios para extrapolar los valores del running a otras parcelas de la vida.
1. Correr es la mejor escuela para fortalecer la voluntad.
2. Una carrera de muchos kilómetros siempre comienza con un primer paso. Con independencia de que la meta sea encontrar pareja o buscar trabajo, lo básico es ponerse en movimiento.
3. Cuando se ha recorrido parte del camino conviene volver la vista atrás para celebrar lo conseguido.
4. En el transcurso de un maratón (deportivo o de la vida) siempre hay que salvar algún muro. Cuando se topa con él, hay que elegir entre aflojar el ritmo o reponer fuerzas para salvar ese obstáculo. Abandonar nunca es una opción.
5. Al superar un desafío se abren las puertas del siguiente. La cuestión es seguir evolucionando y recordar que más importante que llegar a la meta es disfrutar del camino."
Texto de Antonio Ortí publicado en la revista Magazine en enero 2011.
En otro orden de cosas, os diré que se ha demostrado una vez más que lo Reyes Magos son runners y que saben de esto la tira, me han equipado genial para los duros entrenamientos de invierno. Gracias majestades.
Esta escultura de Lorenzo de Medici hecha por Miguel Ángel, le llaman "Il Pensieroso" y es una de mis favoritas, creo que hay una obra de arte para cada estado de animo. Rezuma reflexión melancólica, la mano sobre la barbilla y el dedo sobre los labios demandando silencio, simbolizan la vida contemplativa. Dicen que el pobre Lorenzo sufrió una enfermedad mental los últimos años de su vida, quizás una depresión. El señor Medici participaba en justas, criaba caballos y cazaba , era un tipo activo, quizás hoy sería runner.
En estado"Pensieroso" he estado desde la Maratón de Barcelona, aunque ya voy llegando a conclusiones. Cuando uno pone todo su foco en conseguir un logro y lo consigue, solo pasa eso, que lo consigue. Entonces o buscas otro objetivo y después otro, y así sucesivamente o te paras un poquito a ubicarte. Yo no he hecho ni lo uno ni lo otro, terminé la maratón y con el impulso fui a mejorar mi marca en media maratón sin gran convencimiento y con más inercia que motivación.
Tras cruzar la meta en la Plaza España, algo me pedía más: Mapoma, Berlín, Florencia, Nueva York... quería volver a sentir ese subidón, sé que nunca será lo mismo, estará bien, pero siempre será distinto. ¿renuncio por eso a correr más maratones? No creo.
Dicen que lo mejor de conseguir un objetivo es el cambio que se produce en ti. Lo que más me ha gustado de preparar una maratón ha sido eso, prepararla, correr mucho más de lo que había corrido nunca " correr en serio" como dice Murakami en "De qué hablo cuando hablo de correr". Este ha sido uno de los libros que he leído en estos últimos tiempos y más me ha hecho pensar, sobre esta cosa que llamamos correr. No voy a contaros nada del libro que no hayan contado otros blogeros, solo que describe perfectamente sensaciones y situaciones que puedo hacer mías. Otro de los libros es "Retrato de un hombre inmaduro" de Landero, algún día tengo que escribir sobre lo que significa este escritor para mi. Os transcribo solo un párrafo : "Me movía en el angustioso filo de las intenciones, de los proyectos, de los súbitos designios y renuncias, y no encontraba el modo de ser siempre yo mismo y descansar en mí. En cuanto bajaba la guardia, ya era otro". Es una frase que me define perfectamente, creo que yo podría ser un personaje de Landero y este ser el blog de un tipo que finge ser maratoniano y en realidad no corre, es gordo y fumador.
El tercer libro, que me regalo mi hermana en el tren camino a la maratón de Barcelona es "Un nuevo mundo, ahora" de Eckhart Tolle, me ha hecho reflexionar sobre "la necesidad psicológica de más, es decir más cosas con las que identificarse.", "Siempre estarás buscando algo más que promete más plenitud, que promete hacer completo tu sentido incompleto del yo y llenar esa sensación de vacío que sientes en tu interior".Creo que es perfectamente aplicable a la competición y a la necesidad de nuevos retos.
El cuarto libro es "El correr chi" de Danny Dreyer, lo leí mientras preparaba la maratón y aunque suene extraño decidí no aplicar ninguno de sus principios, estoy seguro que son valiosos, pero no era el momento, los experimentos se hacen con gaseosa, si iba a correr una maratón la iba a correr como sabía, o sea mal.
Dicen que lo mejor de conseguir un objetivo es el cambio que se produce en ti. Lo que más me ha gustado de preparar una maratón ha sido eso, prepararla, correr mucho más de lo que había corrido nunca " correr en serio" como dice Murakami en "De qué hablo cuando hablo de correr". Este ha sido uno de los libros que he leído en estos últimos tiempos y más me ha hecho pensar, sobre esta cosa que llamamos correr. No voy a contaros nada del libro que no hayan contado otros blogeros, solo que describe perfectamente sensaciones y situaciones que puedo hacer mías. Otro de los libros es "Retrato de un hombre inmaduro" de Landero, algún día tengo que escribir sobre lo que significa este escritor para mi. Os transcribo solo un párrafo : "Me movía en el angustioso filo de las intenciones, de los proyectos, de los súbitos designios y renuncias, y no encontraba el modo de ser siempre yo mismo y descansar en mí. En cuanto bajaba la guardia, ya era otro". Es una frase que me define perfectamente, creo que yo podría ser un personaje de Landero y este ser el blog de un tipo que finge ser maratoniano y en realidad no corre, es gordo y fumador.
El tercer libro, que me regalo mi hermana en el tren camino a la maratón de Barcelona es "Un nuevo mundo, ahora" de Eckhart Tolle, me ha hecho reflexionar sobre "la necesidad psicológica de más, es decir más cosas con las que identificarse.", "Siempre estarás buscando algo más que promete más plenitud, que promete hacer completo tu sentido incompleto del yo y llenar esa sensación de vacío que sientes en tu interior".Creo que es perfectamente aplicable a la competición y a la necesidad de nuevos retos.
El cuarto libro es "El correr chi" de Danny Dreyer, lo leí mientras preparaba la maratón y aunque suene extraño decidí no aplicar ninguno de sus principios, estoy seguro que son valiosos, pero no era el momento, los experimentos se hacen con gaseosa, si iba a correr una maratón la iba a correr como sabía, o sea mal.
Ahora ha llegado el momento de aprender a correr y aplicar los principios del libro, tengo que empezar desde el principio. No hay carreras en el horizonte, ni marcas ni nada, solo correr. Decía Slowpepe en la entrevista que le hizo Carles Aguilar, que sus objetivos andan más por estar muchos años haciendo lo mismo que por ir más rápido, tiene mucha razón, lo mismo que Miguel en su otra orilla con su declaración de intenciones o Manuel Binoy que hace de correr algo casi místico. Quiero acortar mi paso, aumentar mi cadencia, correr erguido y relajado, aprovechar la fuerza de la gravedad, bracear bien, soltar mis caderas, sonreír... Todas esas cosas que hasta ahora solo he intuido en algunos instantes de carrera. Puede que eso me lleve a correr en un principio más despacio, pero a la larga será mejor y más "sostenible", como se dice ahora. Luego ya veremos si vienen los dorsales con imperdibles, las marcas y esas cosas.
De momento quedaros con que soy un tipo que le gusta la escultura renacentista, correr y los libros,y que escribe cosas muy raras en su blog.
De.Quiermq
Si vuestras obligaciones atléticas, laborales, familiares y de ocio os dejan 20 minutos, ver este vídeo, yo lo he descubierto hoy y me veo en la obligación de compartirlo.
Es un monólogo de Bejamin Zander un director de orquesta con una amplia carrera dando conferencias sobre liderazgo y es co-autor con su pareja, Rosamund Stone Zander, del libro El Arte De Lo Posible (en inglés The Art of Possibility: Transforming Professional and Personal Life
).
Espero que os sea útil.

Desde el mismo instante en el que nacemos nos empiezan a medir y a comparar, pesas 3 kilos 800 gramos, mides 53 centímetros, ya eres más gordito, más flaco, más largo o más corto que tu hermano, tu vecino o tu desconocio compañero de habitación. Enseguida eres sometido a un percentil donde estas en un 80 o en un 20, tus padres estan orgullos o preocupados de un mero dato estadístico. Empiezas a andar antes que "Fulanita" o más tarde que "Benganito", hay comparaciones sobre dientes, gateos, horas de sueño y cantidades de caca. Sobre cuando te sale el bigote o cuanto te crecen las tetas.
Enseguida descubres que el 4.9 es suspenso y el 10 sobresaliente, que existen los primeros y los últimos, que hay medalla de bronce, plata y oro. Que puedes estar dentro o quedarte fuera, que existe una cosa terrible llamada baremo que hace que puedas estudiar una cosa u otra, que condiciona tu acceso a una vivienda, a un trabajo o a un sueño. Todos partimos de la salida pero unos terminamos en 2 horas y otros en una.
Dicen que lo que no se puede medir no existe. Hoy nos atrevemos a medir empatía, liderazgo, responsabilidad, asertividad, esfuerzo.... Medir siempre es comparar, son odiosas las comparaciones dicen. La única comparación posible es contigo mismo, ser un poquito mejor cada día, ganar a tu versión anterior.
Siempre hay alguien más rápido, más guapo o más alto. Siempre habrá John Holmes y Bikilas.
Enseguida descubres que el 4.9 es suspenso y el 10 sobresaliente, que existen los primeros y los últimos, que hay medalla de bronce, plata y oro. Que puedes estar dentro o quedarte fuera, que existe una cosa terrible llamada baremo que hace que puedas estudiar una cosa u otra, que condiciona tu acceso a una vivienda, a un trabajo o a un sueño. Todos partimos de la salida pero unos terminamos en 2 horas y otros en una.
Dicen que lo que no se puede medir no existe. Hoy nos atrevemos a medir empatía, liderazgo, responsabilidad, asertividad, esfuerzo.... Medir siempre es comparar, son odiosas las comparaciones dicen. La única comparación posible es contigo mismo, ser un poquito mejor cada día, ganar a tu versión anterior.
Siempre hay alguien más rápido, más guapo o más alto. Siempre habrá John Holmes y Bikilas.
Empecé a correr hace cinco años fundamentalmente para adelgazar, hoy adelgazo para correr. Al principio no me gustaba nada correr, con el tiempo le fui cogiendo gusto hasta que se convirtió en una necesidad, si no salgo a correr me siento mal.
Descubrí lo que es correr media hora seguida, correr 10 kilómetros, lucir un dorsal y participar en una carrera. Todo eso me hizo sentir feliz y encontrarme más cómodo conmigo mismo.
En el 2005 vino la primera media maratón, "la única que iba a correr en mi vida". También vino la primera lesión y una larga temporada en la que pensaba que no volvería a correr.
Después varias medias más, una de montaña y siempre intentar ser menos lento que en la anterior.
Empecé a correr con un traje de baño y unas zapatillas de pista de las de jugar al frontón. Hoy tengo muchas camisetas, mallas cortas y largas, cortavientos, gorras, gafas, guantes, MP3, pulsómetro, GPS, zapatillas de trail y un blog. Quiero seguir bajando tiempos para ser el primero de los malos, sueño con correr una "única" maratón y quiero bajar mi marca en los 21 kilómetros.
Ya nunca corro un rato, corro minutos, ya nunca me canso, he ido alto de pulsaciones.
Siempre mirando una meta a la que llegar, una foto fija que ha dibujado mi mente y que no sé si me hará más feliz.
Alguien que me quiere mucho me ha hecho ver que igual se me ha ido de las manos que contrariamente a lo que dicen las publicidades de running, correr no me hace más libre. Soy así, en todo me vuelco a muerte, nunca he sido tibio ni gris, siempre me entrego entero.
No es que ya no disfrute corriendo, me gusta mucho, debo volver a prestar más atención al camino que a la meta, al sonido de mis propios pasos, a la respiración entrecortada, al trago en la fuente, a disfrutar cuando corro a no sufrir si no corro.
Descubrí lo que es correr media hora seguida, correr 10 kilómetros, lucir un dorsal y participar en una carrera. Todo eso me hizo sentir feliz y encontrarme más cómodo conmigo mismo.
En el 2005 vino la primera media maratón, "la única que iba a correr en mi vida". También vino la primera lesión y una larga temporada en la que pensaba que no volvería a correr.
Después varias medias más, una de montaña y siempre intentar ser menos lento que en la anterior.
Empecé a correr con un traje de baño y unas zapatillas de pista de las de jugar al frontón. Hoy tengo muchas camisetas, mallas cortas y largas, cortavientos, gorras, gafas, guantes, MP3, pulsómetro, GPS, zapatillas de trail y un blog. Quiero seguir bajando tiempos para ser el primero de los malos, sueño con correr una "única" maratón y quiero bajar mi marca en los 21 kilómetros.
Ya nunca corro un rato, corro minutos, ya nunca me canso, he ido alto de pulsaciones.
Siempre mirando una meta a la que llegar, una foto fija que ha dibujado mi mente y que no sé si me hará más feliz.
Alguien que me quiere mucho me ha hecho ver que igual se me ha ido de las manos que contrariamente a lo que dicen las publicidades de running, correr no me hace más libre. Soy así, en todo me vuelco a muerte, nunca he sido tibio ni gris, siempre me entrego entero.
No es que ya no disfrute corriendo, me gusta mucho, debo volver a prestar más atención al camino que a la meta, al sonido de mis propios pasos, a la respiración entrecortada, al trago en la fuente, a disfrutar cuando corro a no sufrir si no corro.

Desde que Sampedro fue tratado por el doctor Fuster en el Hospital Monte Sinaí de Nueva York, entre ambos surgió algo más que una simple relación entre médico y paciente. Las conversaciones mantenidas por ambos, cada uno desde su formación (de humanista, uno, y de hombre de ciencia, el otro), durante tres días en el Parador de Cardona el verano pasado, dan como fruto este libro"Si hubiera que elegir una única palabra para definir a Valentín Fuster y a José Luis Sampedro sería sabiduría. Ambos persiguen la sabiduría, conscientes de no alcanzarla. Si se pudiera elegir una segunda palabra, sería bondad. Ambos viven con responsabilidad su profesión y su lugar en la sociedad. Estas dos cualidades engloban a las demás: son reflexivos, observadores y entregados, amantes de la vida, apasionados por el ser humano y el fenómeno social, por la solución de los males que nos aquejan.
Son humanos y humanistas."- Olga Lucas
Fuster todos los veranos regresa a España para practicar una de sus aficiones favoritas: el ciclismo. Las dos semanas que pasa en Cataluña las dedica, entre otras cosas, a recorrer entre 40 y 80 kilómetros cada día en la montaña. Eso le ha permitido subir varias veces a picos como el Tourmalet o algunos de los que conforman las etapas del Tour de Francia y el Giro de Italia. Dice en el libro que hace deporte cuatro veces a la semana y a horas intempestivas eso casi seguro lo convierte en corredor, esto ultimo lo he supuesto.
Sampedro hasta los 62 años no vio publicada su primera novela, yo he leído "La Sonrisa Etrusca," "La Vieja Sirena" y creo que "El río que nos lleva", de esto aunque os parezca mentira no estoy seguro. Siempre me ha caído bien este hombre, me parece muy coherente lo que dice y escribe.
"Y es que vas dando vueltas en un torbellino en el que no encuentras salida, porque además, si sales te encuentras perdido. Se ha llegado a una aceleración tal, que la gente, o bien está cansada y se va a dormir, o si no está cansada se va a divertir. Y con esas conductas se está perdiendo algo fundamental: la efectividad de la sociedad, la activación mental creativa que requiere la reflexión"Para ellos las tres premisas de la felicidad son saber quien eres e invertir en tu talento,cumplir tu deber con dignidad y aportar algo a la sociedad.
"Hay que distinguir entre lo que se puede, lo que se quiere y lo que se debe hacer para, barajando estos tres conceptos, establecer el orden de prioridades"
1
"descúbrete e invierte en ti mismo, en tu talento,no en lo que el mundo que te rodea presenta como apetitoso"
2
"Pero yo creo que este es un concepto del deber, de la responsabilidad personal, saber que uno está cumpliendo con su deber, es muy importante si hablamos de felicidad (...) Hoy te encuentras con muchos que te atienden asqueados, reventados, sin el menor aprecio a su oficio, pero al mismo tiempo debido a la pasividad tampoco se plantean otras posibilidades. Simplemente se quejan e incumplen todo lo que pueden"
3
"cada cual actúa en su ámbito y con sus potenciales, todo individuo tiene su campo de acción en la sociedad"
Infarto, desarrollo, conocimiento, poder, vejez, dogma, cáncer, globalización, técnica, muerte, valores, barbarie, vida.... le dan una vuelta a todo y aportan una visión basada en su reflexión y en su propia experiencia, que es mucha. Es un libro para leerlo varias veces.
Al final el libro no está escrito por ninguno de los dos sino por Olga Lucas, mujer de José Luis Sampedro, recoge las opiniones de los dos sabios como si fuese una charla y ella un testigo invisible. Quizás falla un poco eso, el estilo, el formato no me ha llegado, no es un libro de entrevistas, tampoco un ensayo, chirría un poco aunque se lee fácil y el contenido es impecable.
la nave es una galera. Si todos los galeotes anónimos unidos nos conjurásemos para remar sólo por una banda, la nave cambiaría el rumbo obligando al timonel.
Nathaniel Branden es un psicoterapeuta autor de varios libros de autoayuda. Nunca he creído mucho en este tipo de libros, no creo en formulas mágicas tipo: "pierde 3 kilos en una semana" o "corre una maratón sin sufrir entrenando", pienso que todo lo que mola en esta vida cuesta un montón conseguirlo, pero este me lo recomendó un psicólogo en un curso laboral. El profesor me pareció un tío majo y coherente, anoté la reseña y le pedí a María que me lo regalase para Sant Jordi.
Esos seis pilares a los que hace referencia Branden son: la conciencia, la aceptación, la responsabilidad,el respeto, el propósito y la integridad.
Conciencia: Se trata esencialmente de que asumamos los hechos que nos definen como persona, es decir, las decisiones que tomamos, los esfuerzos que realizamos, nuestros hábitos, etc...
Aceptación: reconocer nuestros pensamientos y sentimientos, los positivos y los negativos, aquellos que nos producen placer y los que nos lastiman, aceptarlos sin avergonzarnos de ellos ni temerles.
Responsabilidad: debemos tener siempre en cuenta que somos responsables de lo que hacemos, de lo que decidimos, de la manera como nos relacionamos con los demás.
Respeto: hacia los demás, pero principalmente hacia nosotros mismos, respetar nuestros deseos, nuestras necesidades, no dejarnos llevar por lo que dicen los demás.
Propósito: establecer metas a corto y largo plazo, con las respectivas acciones que nos llevarán a alcanzarlas, evaluándonos periódicamente para comprobar nuestros logros y errores.
Integridad: procurar que exista congruencia entre aquello que profesamos con aquello que hacemos. Honrar nuestros compromisos.
Algunas frases que he subrayado en el libro:
"La eficacia personal no es la convicción de que no podamos cometer nunca un error. Es la convicción de que somos capaces de pensar, de juzgar, de conocer y de corregir nuestros errores. Es confiar en nuestros procesos mentales y en nuestras capacidades"
"En un mundo en el que la totalidad del conocimiento humano se duplica cada diez años, nuestra seguridad solo puede consistir en nuestra capacidad de aprender."
"En un mundo en el que la totalidad del conocimiento humano se duplica cada diez años, nuestra seguridad solo puede consistir en nuestra capacidad de aprender."
"Todo el mundo se juzga a sí mismo de algún modo, independientemente de que los valores con los que nos juzgamos de forma explícita o implícita sean conscientes o estén en el subconsciente, sena racionales o irracionales....."
"La autoestima contempla lo que necesita hacerse y dice puedo hacerlo. El orgullo contempla lo que se ha conseguido y dice lo hice."
"La aceptación de sí mismo es la condición previa del cambio y el crecimiento. Así pues, si me enfrento a un error que he cometido, al aceptar que es mi error soy libre de aprender de él y de hacer mejor las cosas en el futuro. No puedo aprender de un error que no puedo aceptar haber cometido."
"Si me considero responsable de los asuntos que escapan a mi control, pongo en peligro mi autoestima , pues inevitablemente mis expectativas están condenadas al fracaso. Si niego la responsabilidad en asuntos que están bajo mi control, de nuevo pongo en peligro mi autoestima"
"Cuando nos comprometemos en nuevos ámbitos de aprendizaje, cuando asumimos tareas que nos enriquecen, aumentamos nuestro poder personal. Nos proyectamos más lejos en el universo. afirmamos nuestra existencia"
Para padres y madres.
"El amor no se siente como algo real cuando siempre se vincula al rendimiento, se vincula a la conformidad con las expectativas de mamá o papá, y se retira de vez en cuando para manipular la obediencia y la conformidad. El amor no se siente como algo real cuando el niño recibe mensajes sutiles o no sutiles que le dicen: No eres suficiente"
Un buen libro, como todos los de este tipo para leer despacito y pensando, para releer y tenerlo en la mesilla de noche. Aplicable al trabajo, a las relaciones de pareja, a la familia, etc...
"La autoestima contempla lo que necesita hacerse y dice puedo hacerlo. El orgullo contempla lo que se ha conseguido y dice lo hice."
"La aceptación de sí mismo es la condición previa del cambio y el crecimiento. Así pues, si me enfrento a un error que he cometido, al aceptar que es mi error soy libre de aprender de él y de hacer mejor las cosas en el futuro. No puedo aprender de un error que no puedo aceptar haber cometido."
"Si me considero responsable de los asuntos que escapan a mi control, pongo en peligro mi autoestima , pues inevitablemente mis expectativas están condenadas al fracaso. Si niego la responsabilidad en asuntos que están bajo mi control, de nuevo pongo en peligro mi autoestima"
"Cuando nos comprometemos en nuevos ámbitos de aprendizaje, cuando asumimos tareas que nos enriquecen, aumentamos nuestro poder personal. Nos proyectamos más lejos en el universo. afirmamos nuestra existencia"
Para padres y madres.
"El amor no se siente como algo real cuando siempre se vincula al rendimiento, se vincula a la conformidad con las expectativas de mamá o papá, y se retira de vez en cuando para manipular la obediencia y la conformidad. El amor no se siente como algo real cuando el niño recibe mensajes sutiles o no sutiles que le dicen: No eres suficiente"
Un buen libro, como todos los de este tipo para leer despacito y pensando, para releer y tenerlo en la mesilla de noche. Aplicable al trabajo, a las relaciones de pareja, a la familia, etc...