Born to run

martes, julio 28, 2009



El domingo ese tipo, Bruce, me hizo feliz, durante tres horas me sentí feliz, miraba a mi alrededor y veía gente sonriente y seguro que feliz. Encima del escenario un tío de casi 60 años que es feliz haciendo feliz a la gente. Eso no se finge, puede que lo haga por dinero, por vanidad o porque no sabe hacer otra cosa, pero en cualquier caso es un ser feliz.

Bruce parece tener prisa, da la sensación de estar echando una carrera al tiempo, tres discos casi seguidos, giras interminables consecutivas, la final de la superbolw, la campaña e investidura de Obama, bandas sonoras, es una metralleta de tocar canciones entre tema y tema no deja ni aplaudir: "one, two, three, one, two, three, four" y a darle otra vez, canción tras canción.

Voy a empezar por el principio, como en los cuentos. Las niñas con mi madre, una escapada a Bilbao los dos solos, un poco de intimidad, la cosa prometía. Tras unos intentos infructuosos de hacernos con un bocadillo entramos en San Mames una hora antes del concierto armados de una palmera de chocolate y patatas fritas. Nos colocamos por la mitad del campo en un sitio aparentemente tranquilo y lejano, al poco rato viene un tipo con pinta de guiri y se dirige a nosotros: "ya está, nos va a reñir por comer porquerías, porque Bruce lo desaprueba, porque es malo y porque está prohibido" Pienso yo.
- "¿habláis inglés?"
Le doy un codazo a María para que aproveche ahora la inversión que hicieron sus padres.
Inician una conversación en la que yo aporto poco. Me traduce María que el tipo es de New Jersey y que es amigo de unos amigos de Bruce y nos regala unas pulseras rosas que resulta que dan acceso a la zona reservada delante del escenario. Después de unas cuantas desconfiadas preguntas parece que aquello no tiene trampa, nos ha venido Dios a ver, seguimos a Mike que así se llamaba el guiri benefactor y nos metemos en el "pit", por lo visto así lo denominan los que saben de estas cosas. El escenario está a unos 20 metros, hay mucho sitio y no nos lo podemos creer.

En la foto se ve la diferencia entre los elegidos y los pobres mortales

Cuando comienza el concierto nos damos realmente cuenta de la suerte que hemos tenido. Tendréis en lo periódicos crónicas del concierto más técnicas y mejores que la mía, yo solo os puedo contar mis sensaciones y emociones.
Me gusta el Boss mucho y desde hace tiempo, pero me considero un "usuario medio", los "usuarios avanzados" que me rodeaban se las sabían todas enteritas, yo hacía: "oooooOOooo, AAAaaaaa, aguantchuuuuuuuu" sin rubor.

Hubo varios momentos impresionantes, yo me quedo con "Bor to run" , eran las 12 de la noche y cuando sonaba, se me pusieron los pelos como escarpias, me pasó con The River y unas cuantas más. Pude bailar "in the dark" y si me pilla un poco más joven me hago con una de las dos armónicas que entregó al público.

La banda es impresionante y aunque se les ve ancianos le siguen. Clarens Lemons está muy fastidiado, salió vestido como un sumo sacerdote de los saxofones, una especie de Darth Vader enjollado. Steven Van Zandt está redondo pero sigue tocando a lo grande, el batería gigante como todos.

Bruce es un portento físico, yo quiero tener a su entrenador personal, no parece que tenga 59 años, baila, canta y salta durante tres horas sin parar.

Parte del concierto, se improvisa a petición de la gente. Lo que se ve es autentico, sin artificio, rock del bueno, del que llega.

Saqué fotos y grabe vídeos, son muy malos el quiera que se torture con ellos. Tendréis mucho mejor materia en Youtube. Tengo uno en el que se le ve de cerca cantando con un niño que tiene su valor testimonial.



video





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1 comentarios

  1. Esa es mi religión: Rock and roll siempre del bueno!

    Qué forma más sana de ser feliz y tan solo escuchando música!!!

    Saludos

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