Crónica de una segunda ablación de venas pulmonares

sábado, noviembre 16, 2019


Ya ha transcurrido una semana y creo que toca pasar por aquí a contar cómo ha ido este segundo asalto contra mi "querida" fibrilación auricular paróxistica. La verdad es que poco ha diferido de la primera vez todo ha sido más o menos igual, el que ha había cambiado soy yo. Misma planta, mismo proceso de ingreso, mismo ritual... Esta vez me tocó compartir habitación con Mario y su infarto, eso también te da una perspectiva distinta de las cosas, pero en general todo similar a la primera edición. Un saludo para Mario.
Por mi parte algo de más nervios que en la primera y muchas dudas de saber si estaba haciendo lo correcto, medio año sin episodios te hacen plantearte todo. Pasar por un quirófano siempre es duro, pero entrar por tu propio, pie sin dolor y molestia alguna es un poco de masocas. 
Pasé una buena noche previa, es curioso, duermo peor antes de cualquier carrera. Fui el primero de la mañana en entrar al frío quirófano, las enfermeras llevaban forro polar, no es broma, imaginaos a qué temperatura tenían las manos. Enseguida empezaron con el proceso de cableado y parcheado. Es increíble la de pegatinas,  sensores y cables que te pueden caber en el cuerpo. La novedad fue una con pinchitos que me pusieron en la frente para monitorizar la profundidad del sueño. Me tomaron una vía, llegó el señor de las drogas y nos fuimos a fundido en negro. 

Desperté unas cinco horas después en la URPA con dos incisiones en las ingles, la boca muy seca y la lengua muy gorda, todo muy after hour. Pregunté dónde estaba,  es importante situarse. En ese momento barajaba varias opciones: infierno, purgatorio y carguero ruso. Si alguien que me está leyendo va pasar por este proceso y tiene miedo a la operación  que no se preocupe porque no te enteras de nada. 

Después de un rato incierto volvía a la habitación donde me esperaba mi mujer y mi infartado compañero y me puso al día sobre lo que le había informado el médico. Fue una operación laboriosa: el aislamiento de las venas pulmonares se había vuelto a conectar en varios puntos permitiendo el paso de  las señales eléctricas caóticas que provocan la arritmia. El que volviese la fibrilación era solo cuestión de tiempo. Volvieron a crear tejido cicatricial en la parte de la cavidad superior izquierda del corazón en la que se conectan cada una de las cuatro venas pulmonares, comprobaron que se había aislado el impulso eléctrico mediante un mapeo y sacaron todos sus cacharritos de mi cuerpo.

Me pude levantar a cenar y aunque la postura y las incisiones limitan pasé una noche bastante buena. Al día siguiente me quitaron los puntos y con el informe debajo del brazo me fui para casa a continuar la recuperación. Siete días, setecientas series después y tres mejorables podcast me encuentro bien, puedo dar paseos y poco a poco voy retomando la normalidad. Me han duplicado la medicación respecto a la primera operación y me deja un poco lento, eso está siendo lo peor. Tengo revisión dentro de un mes, ahí tocará empezar a construir mi nueva etapa. Por lo que me dijo el médico va a tocar hacer cambios en cuanto la práctica deportiva, pero de eso hablaremos otro día.

Solo me queda dar las gracias a todas las personas que ha estado pendientes de mí y que me han enviado mensajes de preocupación y ánimo. No he podido agradecer personalmente todos los buenos deseos porque es imposible.

Me despido como en primera crónica, si has llegado hasta aquí porque tienes FA y te estás planteando pasar por esta intervención, escríbeme y pregunta lo que quieras.

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