Desde el Puente de la Madalena
Para algunos se termina el sabado para él comienza el domingo. En el ascensor huele a humo, rastro del último vecino trasnochador, en la calle a hojas mojadas y a río. Estira junto a un banco, se pone los auriculares y mira al cielo todavía muy oscuro.
Con los hombros relajados y las zancadas largas empieza a correr hacia una incipiente luz rosa, se pega a la orilla del río y se dirige aguas arriba. No hay nadie, hoy está solo, a pesar de la hora no tiene sueño aunque su cabeza esta algo confusa, los pensamientos sobre ritmos y pulsaciones se confunden con otros sobre el trabajo, la familia, la maratón. De vez en cuando es consciente de ellos y los intenta ordenar, otras veces los deja pasar y se concentra en sentir su respiración, la música, el golpear ritmico de los pies sobre el suelo. Se siente bien, está amaneciendo ve alguna persona paseando el perro, se cruza con otro corredor, lo saluda con un movimiento de cabeza e intenta concentrarse en el ritmo.
"Voy bien, este sería un buen ritmo para la carrera" se dice, "Pero son muchos kilómetros, no aguantaré" se contesta, "quedan muchos días seguro que lo consigo","no hables contigo mismo, corre, respira, siente, estas solo".
Van pasando los kilómetros, van pasando los minutos, cuando lleva un rato se siente a gusto, acelera el ritmo mira de reojo su muñeca, sube el pulso. "Un poco más, hasta que no llegue al puente no miro el tiempo", "no lo mires, corre, siente, estas solo". Cada vez corre más de prisa, ahora en la misma dirección que el agua del río, hacia el mar. Unos patos se asustan y levantan el vuelo a su paso.
A lo lejos ve el barrio, baja el ritmo, vuelve a la calma, sigue oliendo a hojas mojadas y a río. Mira por enésima vez su muñeca hace sus cuentas, 18 kilómetros, los mismos números que la semana pasada, se siente bien, en el ascensor vuelve a oler a humo.
Con los hombros relajados y las zancadas largas empieza a correr hacia una incipiente luz rosa, se pega a la orilla del río y se dirige aguas arriba. No hay nadie, hoy está solo, a pesar de la hora no tiene sueño aunque su cabeza esta algo confusa, los pensamientos sobre ritmos y pulsaciones se confunden con otros sobre el trabajo, la familia, la maratón. De vez en cuando es consciente de ellos y los intenta ordenar, otras veces los deja pasar y se concentra en sentir su respiración, la música, el golpear ritmico de los pies sobre el suelo. Se siente bien, está amaneciendo ve alguna persona paseando el perro, se cruza con otro corredor, lo saluda con un movimiento de cabeza e intenta concentrarse en el ritmo.
"Voy bien, este sería un buen ritmo para la carrera" se dice, "Pero son muchos kilómetros, no aguantaré" se contesta, "quedan muchos días seguro que lo consigo","no hables contigo mismo, corre, respira, siente, estas solo".
Van pasando los kilómetros, van pasando los minutos, cuando lleva un rato se siente a gusto, acelera el ritmo mira de reojo su muñeca, sube el pulso. "Un poco más, hasta que no llegue al puente no miro el tiempo", "no lo mires, corre, siente, estas solo". Cada vez corre más de prisa, ahora en la misma dirección que el agua del río, hacia el mar. Unos patos se asustan y levantan el vuelo a su paso.
A lo lejos ve el barrio, baja el ritmo, vuelve a la calma, sigue oliendo a hojas mojadas y a río. Mira por enésima vez su muñeca hace sus cuentas, 18 kilómetros, los mismos números que la semana pasada, se siente bien, en el ascensor vuelve a oler a humo.








